jueves, 5 de junio de 2008

Los chinos y el futuro de Costa Rica - Oceanografo Guillermo Quirós. oceano@racsa.co.cr

OCEANOGRAFO GUILLERMO QUIROS ALVAREZ CORREO ELECTRONICO oceano@racsa.co.cr

La súbita ruptura de relaciones comerciales con Taiwán y la apertura total con China, nos ha hecho pensar…Conociendo que quienes dirigen este país no arrancan pelo sin sangre, deseo compartir una respuesta a la interrogante surgida, fundamentada en hechos recientes dentro de un ajedrez de decisiones cuya articulación no resulta fácil.
El alto precio de los combustibles disminuye cada día más el trasiego comercial vía aérea, por lo que el transporte marítimo masivo es la alternativa viable. Hasta las viejas turbinas de carbón, más competitivas en el transporte marítimo pero altamente contaminantes, podrían regresar en sistemas de propulsión mixtos, pues la reservas mundiales de carbón son cuantiosas y en las aguas internacionales no hay vigilancia ni responsabilidad ambiental.
Para los gigantes asiáticos, la conexión comercial para alcanzar la costa este americana y Europa por el Océano Atlántico es estratégica, pues les permite colocar sus productos en mercados de alto consumo. Por ello Japón invierte enormes sumas de dinero en el Canal de Panamá. Y desde luego, China que no se puede quedar atrás, debe competir y abrir nuevas rutas.
Nuestro país no vale en el contexto internacional por su nivel de consumo, aunque los wallmart y sus compinches así nos lo impongan con el TLC. Vale mucho más por su posición estratégica en el Istmo Centroamericano. Así lo han entendido los chinos. Mientras el Canal de Panamá con su ampliación multibillonaria cobrará elevados peajes y venderá con exclusividad su obra de ingeniería; a través del canal seco costa rica los costos del transporte costa a costa bajarán a una quinta parte y disminuirán a la mitad el tiempo de espera portuario. Esto representa utilidades anuales inimaginables para nuestro pueblo.
Proyectos chinos como el estadio nacional y los 200 millones de colones por municipio para que los gasten en los que les de la gana, endulzarán en dos vías el paladar de los ticos. Por un lado mejorará la imagen de los Arias, quienes darán a la enorme afición tica un bombón. Y ellos en pago, le darán el apoyo electoral al próximo gobierno neoliberal sin pensar en el fondo de la decisión, pues para eso tienen los medios de información y el capital para lograr días antes de febrero 2010 vender su imagen por un sueño. Y de carambola, fortalecer el poder político local de los partidos tradicionales ligados a las 39 momias de la asamblea legislativa.
Por otro lado, las obras construidas prepararán una opinión nacional favorable a la desprendida y generosa inversión china. Dinero fácil por doquier en obras comunales muy visibles, facilita la venta de un país empobrecido y cuya mente se satura fácilmente con deslumbrantes anuncios y aparente generosidad.
Dentro de esta iniciativa ístmica pronto será necesario iniciar nuevas obras, que veremos como se sucederán en los próximos años. Entre ellas, carreteras a lo largo del litoral -tal como anunciaba la ministra MOPT hace pocas semanas en Guanacaste, por miles de millones- ¿No les pareció extraña la salida? La conexión será Moín en el Caribe; a Bahía Salinas, Caldera u otro punto estratégico en el litoral del Pacífico. Por ello las 22 marinas en ambos litorales, así como los recientes decretos ejecutivos de los Arias y el ministro de competitividad, son elementos estratégicos y la antesala para la apertura de las costas del país, la negación de los principios ambientales en aquellos ecosistemas y el generar una mentalidad nacional que se acostumbrará al trasiego marítimo-comercial costa a costa y a ecosistemas marinos degradados.
Carreteras o vías férreas para el trasiego comercial de contenedores, serán la columna vertebral del canal seco costa rica. Enormes bodegas para depositar millones de toneladas de mercadería para los países desarrollados inundarán el paisaje y se construirán cercanas a los muelles, en lo que hoy son sabanas y humedales de bajo precio y desprotegidos recientemente por decretos y leyes propuestas. Y conocemos que los chinos tienen el dinero y la tecnología de sobra para ello, pero el precio ambiental-costero para nos será muy alto.
Para la flota internacional china será esencial el agua, pues constituye el elemento clave para su mega operación portuaria; pero además constituye un artículo comercial de más valor que el petróleo en los próximos años, mismo que pueden cargar fácilmente en suelo patrio para llevarlo al viejo y sediento continente que ya gastó sus reservas. Por ello el Ejecutivo impulsa que este recurso natural se someta a las leyes del libre mercado y deje de ser patrimonio de nuestro pueblo.
Estas obras y las leyes y decretos que los acompañan, constituyen la gradual transformación del modelo costarricense, donde el gigante asiático se lleva las ganancias y los ticos les servimos tan solo de puente internacional, dejándonos sus desperdicios en las degradadas áreas costeras. ¿Deseamos ese futuro para Costa Rica?

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