miércoles, 7 de julio de 2010

Fidel Castro insiste en guerra nuclear esta misma semana



El diario oficial del régimen cubano, Granma, publicó ayer como nota principal una segunda “reflexión” de Fidel Castro insistiendo en que antes de que acabe la Copa del Mundo de Futbol en Sudáfrica estallará una guerra nuclear.

“Prometí que sería el hombre más feliz del mundo si estaba equivocado”, empieza escribiendo el octogenario Castro, para apuntalar seguidamente la frase añadiendo que “desgraciadamente” su felicidad duraría muy poco, concretamente —y el propio líder revolucionario enumera— los “seis días” desde que escribió su artículo a la final del Mundial, este domingo.

Fidel intenta una vez más alertar desde su artículo de los “siniestros planes del imperio con relación a Irán y sus burdos pretextos para agredirlo” y se pregunta qué hacen “por primera vez buques de guerra israelitas en los mares del Golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz y las áreas marítimas de Irán”.

En su imaginación, el convaleciente líder revolucionario ve una confrontación armada cuando esos buques israelíes o estadunidenses pretendan inspeccionar a la fuerza los buques iraníes gracias al último mandato de la ONU.

“El imperio está a punto de cometer un impagable error sin que nada lo pueda impedir. Avanza inexorablemente hacia un siniestro destino”

Tras confesar que él mismo, como el resto del mundo, se distrajo estos días con la pasión futbolera y su clara defensa del futbol latinoamericano —“un final entre países europeos será lo más descolorido y antihistórico desde que nació ese deporte en el mundo”, dijo—, el ex presidente cubano alertó que en estos tres primeros días de julio las grandes potencias instaron a Irán a dar “pronta respuesta” para retornar a las negociaciones por su programa nuclear, al tiempo que el presidente Obama endurecía las sanciones contra Teherán. 

Ante esto, Fidel asegura que el pueblo de Irán no se plegará a esta exigencia, por lo que la confrontación es inevitable y no nos queda otra alternativa que enfrentar las consecuencias de la catastrófica guerra nuclear que en brevísimo tiempo estallará”.

Y para que no quede dudas de su segunda advertencia sobre guerra nuclear inminente, concluyó: “Desdichadamente no tengo nada que rectificar y me responsabilizo plenamente con lo escrito en las últimas Reflexiones”.

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