domingo, 29 de junio de 2008

Costa Rica, el país campeón mundial de orquídeas



Con cerca de 1,600 especies de orquídeas en su pequeño territorio, Costa Rica es el ''campeón mundial'' de la diversidad de estas delicadas pero resistentes plantas que vuelven locos a los coleccionistas y se están convirtiendo en un objeto de decoración ineludible.

Orquídeas miniatura, flores de un día y formas inverosímiles de todos los colores y formas que desafían la imaginación, el Jardín Botánico Lankester, situado a una veintena de kilómetros de San José, alberga 17,000

orquídeas de 1,500 especies diferentes.

En su mayoría son nativas de Costa Rica, pero también de la región mesoamericana, que con Ecuador y Colombia, son en Latinoamérica los viveros naturales más importantes de las orquidáceas.

Aunque todos los días se descubren nuevas especies --sólo en Costa Rica se han censado unas 60 variedades nuevas en los últimos cinco años-- los primeros habitantes de la región ya tenían contacto con estas plantas de exóticas y coloridas flores que abundaban por los bosques tropicales.

Y algunas, como los Oncidium y Cohniella, cuyas flores han sido utilizadas en México como sustituto del peyote, un hongo alucinógeno, también habrían servido de modelo a las poblaciones mayas para realizar las famosas ''águilas de oro'' que abundan en el Museo del Oro de San José.

El filósofo italiano, reconvertido en uno de los mayores especialistas mundiales de estas plantas, Franco Pupulin, llegó a Costa Rica hace ocho años para censar en un libro la variedad de orquídeas nativas.

En el primer tomo de Frágil belleza hay 400 especies, pero en una entrevista aseguró que ya tiene material para ``tres volúmenes más''.

''Cuando terminemos la cuenta un día habrá entre 1,500 y 1,600 especies'' en Costa Rica, y ''lo razonable'' es que en el mundo se censen unas 30,000, asegura. Aunque el número de híbridos sobrepasa las 200,000.

En números absolutos, países como Colombia, Ecuador y Nueva Guinea Papúa se sitúan a la cabeza de especies, pero ''según el índice de diversidad [especies por tamaño de territorio], Costa Rica es el campeón mundial'', trono que puede ser ocupado por Panamá en cuanto se empiece a estudiar profundamente las orquidáceas, la familia de plantas con flores más grande del planeta. Tanto la orografía como la situación geográfica y el clima de

Panamá y Costa Rica favorecen la proliferación de orquidáceas y constituyen un cruce de caminos donde crecen tanto las especies nativas de Sudámerica como las de Mesoamérica, dice Pupulin.

Dada la increíble variedad de formas, no siempre resulta fácil diferenciar una orquídea de una especie que no lo es, pero todas, según Pupulin, presentan características comunes: órganos reproductores fusionados (ginostemio o columna) y un pétalo modificado, haciéndose más vistoso y colorido para atraer a los polinizadores.

''No tenemos datos para saber si hay especies en extinción'' en los bosques tropicales, dice Pupulin, pero asegura que la principal amenaza es la deforestación para estas plantas cuyo hábitat principal son los árboles, pues son especies efífitas, y en menor medida en piedras o rocas.

Rompiendo y fragmentando el hábitat se impide a los polinizadores, que van desde los insectos a los pájaros como colibríes, realizar su función, recuerda Pupulin, quien destaca la ''extraordinaria capacidad de sobrevivencia'' de estas plantas con flor, unas de las primeras en la historia del planeta.

Algunas de las ''rarezas'' del Jardín Botánico Lankester, objeto de codicia de los coleccionistas, dispuestos a pagar lo que sea por un ejemplar, es la Drácula inesperata, de las que sólo se conocen cinco plantas, encontradas en el Parque Nacional de Tapantí de Costa Rica.

''No le ponemos el nombre para que no se las roben'', dice, mientras las muestra confundidas entre las 17,000 del centro. Sus flores son como una estrella de tres puntas de color morado de las que sobresalen unos largos

filamentos.• 

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